La violencia no nace en las calles: Una mirada sociológica al problema de la violencia y la paz social
Samuel Figueroa Sifre
COPREVI UPR Cayey
La violencia no aparece de súbito en las calles. La violencia nace del dolor y el sufrimiento de la gente, de los sueños truncados, de las aspiraciones rotas, de la negación sistemática de oportunidades reales, del enredo de espíritu que le impone a la sociedad los valores torcidos del capitalismo inmisericorde...
La violencia en Puerto Rico parece ser ubicua. En todas partes, como si a cada vuelta de la esquina, sobre cada centímetro cúbico del duro cemento, hierro y brea que cubre nuestras calles, naciera una expresión nueva de violencia. Pero ciertamente, la violencia no nace en las calles. Sus raíces son mucho más profundas que la capa de infraestructura que cubre los espacios por donde transcurre nuestra cotidianidad. Un nuevo régimen emergente de violencia social parece haber aparecido ante nuestros ojos, con sus propias reglas, su propia normatividad, sus propias leyes, sus propios repertorios sociales de conducta colectiva existiendo en paralelo y a contrapunto con los repertorios de conductas sociales que tradicionalmente compartimos y validamos. Frente a las inevitables tensiones que produce este nuevo régimen, una serie de preguntas viene a ser inevitable: ¿Qué pasó? ¿De dónde salió? y, por qué, a pesar de los esfuerzos que se continúan haciendo para enfrentar el problema, no baja la criminalidad ni se aplaca la furia de este leviatán que convive y transgrede en la contrariada existencia de nuestras calles.
La respuesta rápida a esa serie de preguntas tiene tres partes: (1) porque las soluciones que se ofrecen al problema ignoran la situación de crisis social existente en el país que da paso a la aparición de la violencia social; (2) porque el paradigma o forma de mirar al problema sólo provee soluciones de tipo punitivo-institucional-judicial centradas en el sujeto, ignorando así las raíces sociales del problema; (3) porque NO EXISTE un plan articulado nacional de prevención de la violencia y, como consecuencia, se buscan soluciones rápidas que satisfagan, en muchas ocasiones, urgencias mediáticas o electorales. Hasta que estos tres asuntos no se aborden de manera articulada, no vamos a ver un cambio importante en los indicadores de bienestar social, una reducción en los índices de violencia, y un movimiento definitivo hacia la construcción de comunidades acogedoras y en paz.
En el análisis que sigue, se exploran cada uno de estos elementos.
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Actualizado (Jueves, 04 de Abril de 2013 00:03)




