Violencia Terrorista y Post-Trauma: El 911 desde los ojos de un psicólogo humanitarista
Tomo este espacio para compartir con el lector mi experiencia de estrés post trauma experimentada como parte de mi participación en la recuperación del UNITED 93, el avión que see estrello en Somerset, Pennsylvania. My nombre es Joseph O. Prewitt Díaz, nacido en Cayey, Puerto Rico. Soy un psicólogo especializado en asistencia humanitaria. He dedicado la mayor parte de mi vida a trabajar en Servicios de Desastres con la Cruz Roja Americana. La noche antes del ataque había regresado al hogar de mi hija en State College, PA con dos semanas de descanso después de un año de servicio en la posición de Coordinador Regional para la recuperación para Centro América después del huracán Mitch. Esta mañana me despertaron los ladridos de un perro. Me levante con un leve dolor de cabeza, tembloroso y híper-vigilante. Lo primero que hice fue poner el café y cotejar si los tanques del generador estaban llenos, luego mire al almario donde mantengo el equipo de emergencia. Cuando de momento me di cuenta que era un día soleado y no había pronóstico de mal tiempo, me senté a reflexionar sobre mis acciones esta mañana. Me di cuenta que mis acciones eran congruentes con reacciones al estrés traumático, estas reacciones obedecían a un evento que ocurrió hace diez años. Los ataques terroristas de 11 de Septiembre 2001. Alrededor de esa fecha siempre me levanto experimentando esta experiencia transitoria. Ultima actualización (Sábado 01 de Octubre de 2011 13:50) En preparación a la Gran Marcha por la paz: Rompamos la Violencia del Silencio para convertirnos en constructores de paz
José Ramón (Moncho) Rivera Aponte Marcha por la PazLas estadísticas de la Violencia del Silencio no se escriben en libro o documento alguno que evidencie cuántos crímenes se quedaron sin esclarecer porque vimos y no quisimos hablar. A cada momento se reseña en la prensa que ocurrió una masacre en tal o cual sitio e inmediatamente se activa el código del silencio. Señalamos que la criminalidad está rampante, pero no nos atrevemos a señalar a aquellos que están acabando con nuestra sociedad. Decimos que la violencia doméstica va en aumento, pero te invitamos a un seminario para manejar tus impulsos y tu contestación es que no necesitas ayuda, que eso fue en un momento de coraje, y que no se volverá a repetir. En las semanas siguientes, ya eres parte de las estadísticas. Un rotativo del país reseña que fulano(a) de tal mata a su esposa(o) de un disparo y se quita la vida, dejando una estela de tristeza y terror en aquellos que trajiste al mundo para amarlos y cuidarlos durante toda la vida. Ese ratito de coraje que dijiste podías dominar, y para el que no necesitabas ayuda porque no volvería a pasar, pasó otra vez. Es por eso que te invito a que rompas con la violencia del silencio y comiences a ser un constructor de paz y no un destructor de la misma. Recuerda que siempre que nos levantamos en la mañana tenemos una de dos opciones: sentirme feliz o sentirme infeliz; sentirme de buen humor o pasar el día amargado; sentir que puedo construir la paz o sentir que puedo destruir la paz; sentir que siempre hay espacio para mejorar o sentir que lo sé todo y no necesito ayuda. En fin, necesitamos comenzar a construir un mundo de paz, pero para ello necesitamos mejorar nosotros. Hay una pequeña historia que nos narra cómo lo podemos hacer: “Se cuenta que en una ocasión se encontraba un papá en la sala de su hogar. De repente, llega su hijo de 10 años y le pide que juegue con él. El padre le dice que está leyendo el periódico y que no lo interrumpa ahora, pero el niño seguía insistiendo. El papá, muy astuto, toma una hoja del periódico que está leyendo y que contenía el mapa del mundo y la rompe en muchos pedacitos. Pensando que el chico no terminaría en un buen rato, le dice a su hijo que cuando monte el mapa del mundo que ahora estaba en pedazos, jugarían. El niño tomó los pedazos de periódico y se fue a su habitación a montar el mapa. A los pocos minutos llegó de vuelta y le dice a su papá que ya había terminado. El papá, sorprendido, le pregunta que cómo era eso posible si el mapa del mundo estaba en tantos pedazos. El niño le contesta: “Sí papá, pero en la parte de atrás de la página estaba la foto de un hombre, arreglé al hombre y el mundo que estaba hecho pedazos se pudo reconstruir”. Para romper con la violencia del silencio tenemos que atrevernos a ser verdaderos constructores de paz, no destructores de ella. Con nuestro silencio destruimos lo que tanto añoramos, vivir en un mundo de paz. Recuerda que la muerte es nuestro futuro, pero la vida es nuestro presente, por consiguiente, vivamos en la paz, para convertirnos en constructores de la paz.
Ultima actualización (Sábado 01 de Octubre de 2011 09:42) |
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